sábado, 31 de marzo de 2012

When the Heaven Falls.... keep going on

Delirios de Penny Lane a las 1:54
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Capítulo II
When the Heaven Falls...
just keep going on



Me encuentro en uno de esos momentos en que piensas “para que mierda me preocupo por los demás, si claramente al resto les importo un bledo. Al mundo le importo un pepino”
Alma me acababa de comentar que en sus vacaciones se había encontrado con un amigo que le comentó de su idea de vivir con su padre en una ciudad extraña… para probar la experiencia. Eso le dio nada más ni nada menos que la grandiosa idea de irse a vivir con su hermana a una ciudad a 350 km de nuestra ciudad actual.
Eso literalmente me rompió el corazón, pero en silencio. En ese momento no lo pensé, pero ahora le podía dar una nueva connotación a la frase “Las princesas no lloramos, morimos en silencio”.
Aunque yo de princesa no tenía un pelo, y probablemente jamás me daría cuenta la diferencia entre dormir sobre un guisante o una camilla de hospital. Tampoco soy de las que se avergüenzan de llorar frente a otros, no me alcanza el orgullo; sin embargo este es un caso diferente. No puedo romperme frente a ella. No lo siento… correcto. Aunque nada en los últimos meses se sintió correcto en mi vida.
Decir que estoy muriendo silenciosamente era exagerar, ser la Drama Queen que se supone que todas las adolescentes somos. Y lo admito. Lo reconozco. Pero igualmente la frase me parece correcta. Sabía que sanaría en algún momento de mi más reciente decepción, siempre lo hacía. Y en mi amistad con Alma había sido muy cautelosa desde el principio, tratando de no involucrarme demasiado para que la caída no fuera tan dura. Pero ahora que lo escribo, se que me contradije a mí misma, debido a que una de mis ideologías apoya y alienta soñar sobre cosas imposibles, ilusionarse, extender las alas y volar alto; asumiendo la debida responsabilidad una vez emprendida la caída en picada, directa y dolorosa. Otro de mis axiomas oxidados sale de esta ideología, es algo así como que no estoy dispuesta a dejar de volar solo para evitar el dolor de la caída, sino que aprenderé a caer.
Siguiendo esta misma línea de pensamiento es donde me contradije a mi misma por completo, planeando no involucrarme demasiado en una relación para no salir lastimada. Pff… ni que yo hubiese tenido una decepción amorosas de novela, que me  hubiesen dejado irremediablemente marcada.
Pero aún así, esta es una mentira que de alguna manera se transformó en realidad. No estoy queriendo decir que no me dolió en absoluto, porque no fue así. Pero ciertamente no dolió como otras veces. Y tampoco puedo decir que no me involucré en absoluto, porque tampoco fue así. Compartimos secretos… aunque tengo un millón de cosas que rondan mi mente en cada segundo y ninguna de ellas escapa de mis labios.
La aprecio muchísimo, y creo que hasta he extrañado su presencia cuando estuvimos separadas en las vacaciones, yo en un pueblito aburrido perdido en la Selva Misionera y ella en la glamorosa capital. Hasta le he tomado un cariño a su novio, quien monopoliza generalmente nuestras conversaciones ya que es un tema que ella adora. Y yo adoro verla y escucharla feliz y contenta como una típica adolescentemente enamorada, sumergida en la nube cómoda y suave del primer amor.
 Como cuando Allie quería desesperadamente irse del colegio, porque no soportaba los excesivos horarios y contra turnos, porque el Restó la dejaba fundida o porque estaba cansada de mis patéticos lamentos depresivos… No estoy segura de la razón, todo lo que tengo es la intuición y palabras de la boca de mi madre.
Según ella, profesora en el colegio donde estudio, donde Allie y yo estudiábamos mejor dicho, un colega de física –mi madre nos muestra la maravilla que es cuerpo humano y sus funciones, por lo tanto comparte algo a lo que llaman Ciencias de la Naturaleza, con dicho profesor-.
La madre de Allie había recurrido al físico, pidiéndole que hablara con su hija, que la entusiasmase con la escuela, porque ya no sabía que excusa inventar cuando ésta le pedía que le cambiase de colegio.
En fin, la noticia me dio por los huevos, como se dice en el lugar donde vivo, aunque por los ovarios sería más apropiado. Tuve que poner la mejor cara de indiferencia cuando mi mamá me habló del tema. Resulta que el profesor, conocedor de la amistad de la hija de su colega con la alumna necesitada, recurrió a mi madre para saber cuánto era cierto. Lo cierto es que la profesora de biología no tenía ni la menor idea, porque yo no tenía la menor idea.
No recuerdo claramente, pero conociéndome, tan pronto como estuve sola las canillas que son mis ojos se habrán abierto irremediablemente, en una catarata interminable. Me deprimí aún más de lo que estaba. Me culpé por lo desganada que se encontraba Allie con respecto al colegio. Recordé que uno o dos veces ella me había mencionado que la razón por la que se levantaba todos los días y asistía al colegio era por mí. Porque no quería decepcionarme. Esas habían sido las palabras exactas.
Decepción. Y en ese momento me pregunté cuanto valía yo en realidad para ella, cuanto verdaderamente, temía mi decepción dirigida hacia ella. ¿Por qué yo no era suficiente razón como para querer asistir al colegio? ¿Por qué me diría exactamente eso a mí, y por qué rogaba tan intensamente a su madre –única mejor amiga además de ella misma- exactamente lo contrario?
¿Acaso yo tampoco era suficiente razón, motivación, que la impulsara para querer aguantar semejante tortura?
Y en el momento en que Alma pronunció esas palabras, ese mismo sentimiento me invadió. No sé si lo reprimí, y en otro momento voy a llorar como una tarada. O si mi forma de descargarme han dejado de ser las lágrimas y la página en blanco que tanto adoro me ha abierto los brazos para siempre. Lo que sí sé, es que en un par de segundos me las arreglé para pensar todo lo que me carcomió el coco por no sé cuánto tiempo con Allie; y a la vez continuar escuchando el resultado que había tenido su deseo: Lydia, su madre, le sacó por un tubo. Así de simple.
Ni siquiera me molesté, o pensé, en decirle que a mí siempre me iba a tener, que por qué tenía que ir a experimentar nuevas sensaciones a otros lugares. Porque simplemente no había dolido tanto, para semejante reproche. Y tampoco, por más dolor que yo esté sufriendo, puedo atar a una persona a mi lado por simple capricho. No estaría siendo yo, en absoluto.
Supongo que finalmente, sin siquiera darme cuenta, he aprendido a caer.
Incluso así… En algunos momentos sueño con rendirme, dejar de luchar, dejarme sepultar por la tristeza y dejar de intentar. Duele y es difícil darle para delante todo el tiempo, y es en estos momentos que necesito desesperadamente escribir. Analizar o al menos comenzar a intentar desenmarañar el lío permanente que es mi mente. Leer y re leer lo que pienso, para darme cuenta de lo que estoy haciendo mal, cambiar mi actitud y seguir marchando hacia adelante.
Alma es de las personas que piensan más a menudo de lo que me parece sano y razonable, cosas como ¿Para qué seguir si nadie lo valora? Si nadie me valora. Con la diferencia que ella se las ingenia para atiborrar de palabras altisonantes a cada oportunidad que tiene de formular una oración.
Me hace preguntar si todo el apoyo que le das a la gente es tan insuficiente que te transforman en el perfecto equivalente a Nadie. Y… como que después de convivir un tiempo con alguien que piensa de esa forma, esas frases comienzan a hacer mella en la conciencia.
Por suerte, trato de contar siempre con una página en blanco para desahogarme, de lo contrario no se qué sería de mi. Nunca lo había pensado antes, y hasta debe sonar egocéntrico, pero creo que es mi mejor amiga.
La conclusión a la que legué tras dos horas y media en el sillón de la sala  no fue muy constructiva que digamos, ya que había llegado al mismo destino pero por otra ruta, hace unos tres o cuatro años.
No importa cuánto yo de de mi a Alma. No importa cuánto de mi sacrifique por ella. No importa cuán alto sea el capital emocional que ella tenga en mi cuenta, porque realmente no se dará cuenta de lo que tiene o no creerá que algún día lo podrá perder, así que anda por la vida quejándose de todas las cosas que no tiene, buscando inútilmente algo más allá.
Que su padre no le da bolilla. Que su madre se pasa todo el día en la escuela y cuando vuelve no suelta el celular. Que su novio no se despidió de ella. Que su hermana es insoportable. Que no puede vivir sin su hermana. Que odia a los perros de sus vecinos. Que ama a sus perros. Que odia el colegio. Que le encantan las profesoras perras. Que tiene hambre. Que tiene sed. Que le duele el culo, que le duele a panza. Yo, yo y yo.
Sin hacer esto tan personal, no importa cuánto demos a la gente, ésta siempre querrá más, más y más. Y cuando menos lo esperes, te dará la espalda porque en otro lugar o en otra persona ha encontrado lo que no pudiste darle. ¿Suena crudo? Pues lo lamento. Es la más pura y cruda verdad.
 ¿Así que para qué diablos esforzarse en combatir el hambre mundial infantil, si esas mismas personas destruirán con el futuro que le otorgaste al alimentarlos y con fabricas escupe-humo al mundo?
Puedo resumirlo en esta frase cuyo autor desconozco, pero significado aprecio:

Las personas son irrazonables, inconscientes y egoístas.
Ámalas de todas formas.
Si haces el bien te acusarán de tener oscuros motivos egoístas.
Haz el bien de todas formas.
Si tienes éxito, te ganarás amigos falsos y enemigos verdaderos.
Lucha de todas formas.
El bien que hagas hoy, será olvidado mañana.
Haz el bien de todas formas.
Lo que has tardado años en construir, puede ser destruido en una noche.
Construye de todas formas.
Alguien que necesita ayuda de verdad, puede atacarte si lo ayudas.
Ayuda de todas formas.
Da al mundo lo mejor que tienes y te golpearán a pesar de ello.
Da al mundo lo mejor que tienes de todas formas.

jueves, 22 de marzo de 2012

Amigas & Amigas

Delirios de Penny Lane a las 23:06
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Hola a todas las personas que se animaron a entrar a mi blog. Desde ya, gracias por darme una oportunidad, esta es como la inaguración oficial de mi blog, con mi primera novela la cual va a tener una dinámica diferente. Basicamente cada capítulo contiene un tema central y pequeñas alusiones al pasado de mi protagonista y tintes de temas cuyo protagonismo se encontrará en próximos capítulos. Lo que espero haga interesante de leer esta locura es que no habrá una línea de tiempo, de modo que será como armar un puzzle en el cual cada capítulo es el equivalente a una pieza. Una vez terminado el puzzle, se podrán conocer y espero que también comprender los motivos y las consecuencias de las decisiones que tome la protagonista (pero tampoco crean que será una Katniss que tiene que elegir entre morir o matar a su Peeta) y claro, su vida.
Voy  actualizar aproximadamente una vez a la semana, para que no resulte tan fastidioso tener que esperar meses por otro pedacito de historia. Supongo que con eso solo voy a obtener aburrimiento. Los capítulos no van a ser muy largos como este... por el momento. Así que basta de perorata y disfrútenlo!

Prólogo

Delirios de Penny Lane a las 23:05
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 Prólogo




   ...y entonces todo el enojo y la ira contenida estalló en un silencioso mar de lágrimas, lo que era casi un acto reflejo en mi persona. Un acto y hábito tan estúpido como embarazoso. 

    Suspiré profundamente, intentando acallar los leves pero sonoros hipidos que hacía mi pecho cuando mi nostalgia era tan grande que acababa lloriqueando como la Magdalena. Realmente necesitaba a alguien con quien hablar, alguien que me entienda.  Pero si mi madre, para empezar, había sido el detonador que produjo la explosión de la caja de Pandora que era mi corazón en estos momentos; y los amigos de mi vida eran tan solo... meros conocidos.
   
    ¿A quien confiarle tanto pesar? ¿Cómo siqiera comenzar a confiar en alguien como para poder rebelar toda esta mierda?
De un momento a otro, todo el enojo fue reemplazado por una repentina necesidad de ella.

    Me bastaba con oír su voz, no pedía verla ni poder tocarla, bastaba oír su voz. Ni cadenciosa ni demasiado entusiasta, tampoco podría describirla como algo armonioso... Era simplemente ella. 

   Tal vez la agobiante necesidad se apasiguara tomándolo entre mis dedos, con delicadeza extrema, el mechón de cabello castaño oscuro que ocultaba en mi habitación, debajo de una pila de revistas de moda y adolescentes. Lo guardaba como si de oro se tratase, como al más preciado tesoro. Y es que realmente era el único recuerdo tangible que poseía de ella. 

    Aún así, estaba segura que en ese momento me bastaría darle una mirada, sentirlo suave y sedoso entre mis largos y gordos dedos de pianista para que toda necesidad, soledad, angustia e inseguridad sepultada cuidadosamente en algún escondrijo de mi corazón y de mi mente surgiría a la superficie como una burbuja de oxígeno desde lo más profundo del mar.
    Fue entonces que decidí escribir en vez de dejar que amargos recuerdos me abatiesen el alma. Era una idea que había tenido desde hacía algún tiempo: escribir mi propia historia  trágica, de amor no correspondido, en un trozo de papel. Estaba segura de que ayudaría a poner nombre a los sentimientos confusos y contradictorios que me azotaban por las noches.
video



sábado, 10 de marzo de 2012

Sinopsis

Delirios de Penny Lane a las 0:07
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Sinopsis

 

    Emelyn jamás se ha sentido identificada o cómoda con las personas de su edad. Jamás se ha sentido normal, y que desde el pincipio, desde su más tierna infancia, todo lo convencional le había sido arrebatado. Ver a otros niños con peluches parlantes se convirtió en su cuento de hadas -su padre no toleraba el bullicio de tales juguetes-. Robar comida de las alacenas o el refrigerador por las noches eran sus aventuras -de día mamá y papá la sermoneaban sobre el sobrepeso y sus futuras consecuencias, pero es un secreto. ¡No se lo digas a nadie! 

     Las decisiones de otras personas moldearon su carácter hasta transformarlo de una forma inigualable. Para algunos extraña, para otros original. Para mi, inevitable.

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