jueves, 22 de marzo de 2012

Amigas & Amigas

Delirios de Penny Lane a las 23:06
Reacciones: 

Hola a todas las personas que se animaron a entrar a mi blog. Desde ya, gracias por darme una oportunidad, esta es como la inaguración oficial de mi blog, con mi primera novela la cual va a tener una dinámica diferente. Basicamente cada capítulo contiene un tema central y pequeñas alusiones al pasado de mi protagonista y tintes de temas cuyo protagonismo se encontrará en próximos capítulos. Lo que espero haga interesante de leer esta locura es que no habrá una línea de tiempo, de modo que será como armar un puzzle en el cual cada capítulo es el equivalente a una pieza. Una vez terminado el puzzle, se podrán conocer y espero que también comprender los motivos y las consecuencias de las decisiones que tome la protagonista (pero tampoco crean que será una Katniss que tiene que elegir entre morir o matar a su Peeta) y claro, su vida.
Voy  actualizar aproximadamente una vez a la semana, para que no resulte tan fastidioso tener que esperar meses por otro pedacito de historia. Supongo que con eso solo voy a obtener aburrimiento. Los capítulos no van a ser muy largos como este... por el momento. Así que basta de perorata y disfrútenlo!


Capítulo I

Amigas & Amigas 
 

Jamie: Entra al aula con cara de culo, me agarra al toque diciendo ¡NO SABES LO QUE TE TENGO QUE CONTAR! me cuenta su vida, de un tema se va al otro, me rompe las pelotas en horas de clase como si fueran horas libres, siempre nos retan porque nos ven hablando, cuando dictan algo me pierdo porque a ella se le ocurrió algo nuevo para contarme, nos mandamos cagadas las dos juntas, nos tentamos hasta no poder mas. Con una mirada nos entendemos, nos reímos de todos mis compañeros, odiamos a las mismas personas, vivimos hablando de los problemas amorosos, ES COMO MI OTRA HERMANA, SÉ SU VIDA , ELLA SABE LA MIA & SIEMPRE VOY A ESTAR PARA LO QUE ME NECESITE.

Allie: sufhsdifushdftgusdhgbfsk! Jamiiiss! ♥ Te amo un montón, sos increíble hermana♥ Muchas gracias por todos estos momentos lindos, y muchísimas gracias por hacer la escuela un lugar copado (?)  wee jajaja, posta!  .____. Me encanto, es re lindo y MUY cierto. Ah, te falto: nos ignoran las mismas personas ;);) Jajajaja! La frase de la remera ;);) Siempre, pero siempre que me necesites voy a estar, ya sea para alguna pequeñez como ir a algún curso ;);) o pasarte algo en alguna prueba o algo mas grande. Gracias por estar ahí, y por ser una amiga. Muchísima suerte en todo! Te amo.

Jamie: sajkajkjaksjak sos tan tierna mi Allisiss!*-* ajjajaja faltaba esa frase chee!! ajajaj me encanta esa remera :)
:) CHUPALA!!! ajajja es lo más!! ;);) sjaksjaksjka vos haces q las horas en las escuelas sean divertidas y q me ria demaciado hasta q me duela la panza :D:D yo también para lo q necesites voy a estar siempre! nunca te voy a faltar! ni me hagas falta vos a mi xq sin vos no sé q haría me muero(? y we jajajajajaja flashaaaaba! sos una gran amiga q no voy a encontrar nunca en ningún lugar!! te amo tanto!!! y aunque yo te joda siempre y te haga enojar sabes q te quiero y mucho!!! muchas gracias x tanto y x todo!!! sos mi hermanita *-* te amo tanto!

...

  Un sentimiento amargo y desagradable, pero no por eso desconocido, surgió en mi pecho cuando terminé de leer las palabras de cariño entre Jamie y Allie. Cerré los ojos, aunque sabía que era una estupidez, porque el sentimiento aplastante no iba desaparecer así de fácil. Fue más un auto reclamo.


   Yo me lo había buscado, sabía que encontraría alguna publicación aparentemente inofensiva que me afectaría mucho más de lo que debería… o lo que estaba dispuesta a admitir.


   Quiero decir, ¿Qué necesidad tenía de escribir el nombre de mi ex mejor amiga por diez años en el buscador de facebook? ¿Qué esperaba encontrar en su muro? 



    Realmente no lo sabía, había sido uno de esos impulsos que no te llevan siquiera una fracción de segundo decidirlos, pero la huella que dejan no se borrarán con la próxima lluvia…

   La frase  Te faltó nos ignoran las mismas personas seguía repicando en mi cabeza, martillándome los sesos como la campana de la Catedral de la Avenida.

   ¿Había sido una indirecta?

   El pensamiento me llena de un sentimiento, mezcla de resentimiento y furia.

   ¿Se suponía que yo y Alma las estábamos ignorando? ¿Me estaban jodiendo? Era muy probable que hoy no las hubiera saludado, pero era más el stress o la depresión, que ignorancia consciente.

   ¿Acaso alguna de ellas se había acercado a saludarme?
Pensándolo bien, existía la ínfima posibilidad de que la culpa fuera mía. Me había comportado como una ermitaña o algo parecido, me había ahogado en los acordes de Numb que me habían estado acechando desde que había abierto los ojos, por la mañana.
   Muy bien, yo no había sido la persona más sociable, abierta y simpática ese día, ¿Pero no se suponía que éramos amigas?

   Desde que las cosas entre Allie y yo se habían jodido, después de que yo me acercara y convirtiera en confidente de Alma. Después de que Jamie y Allie parecieran haber nacido para ser amigas… Sobre todo después de habernos separado, ignorado y posiblemente haber tirado indirectas muy directas por las redes sociales… Se suponía que Alma, Allie, Jamie y yo habíamos hablado, arreglado nuestras diferencias y aunque las cuatro supiéramos que las cosas no volverían a ser como miel sobre hojuelas, volvimos a hablarnos, confiarnos secretos y problemas. Se suponía que las cosas habían mejorado.

  Suponer, ¿Qué mierda significaba eso, de todas formas? Yo sabía que nada sería como antes. Porque, por Dios Santo, las cosa realmente fueron como miel sobre hojuelas en algún momento. Esas amistades idílicas y envidiables. Ese tipo de amistad recién salida del horno, donde no hay diferencias porque todo es joda y conocerse. Donde a una le gusta un chico y salen las cuatro al recreo para barrer el patio con la mirada buscando al chico en cuestión;  Donde compartimos todo; donde somos cuatro adolescentes contra el mundo.

   Una amistad de cuatro. Una amistad imposible.

   En algún momento, las cosas entre Allie y yo habían dejado de ser lo que eran. Si es que alguna vez habían sido algo más consistentes de lo que eran en mi cabeza. Fue en ese breaking point donde yo y Alma nos hicimos cercanas. Y también fue ahí donde Jamie y Allie se volvieron inseparables.

   No hay caso en repetirlo. Basta con decir que en el momento de la ignorancia, yo había recibido un consejo. Y uno muy bueno, con el cual había decidido cortar las relaciones tóxicas y continuar las saludables. Ídem: mantener una relación  neutra con Allie y Jamie; y afianzar el lazo con Alma.

   Lo tenía claro, me habían hecho sentir como una basura, las habíamos ignorado. La habían ofendido, y era como decir que me habían ofendido a mí.
La tierra seguía girando, el sol saliendo y las horas pasando. La vida seguía.

   O eso fue lo que intenté hacer, de lo que me quise convencer. En algún momento de esa neutralidad me vi envuelta por la necesidad de ganarme la confianza de Allie de nuevo. ¿Para qué? Ni idea, solo puedo decir que no es fácil dejar ir un amor imposible. Mucho menos ver como todo lo que parecía que tenías se derrumba en tus narices y reaccionamos demasiado tarde.

   Un par de brazos no sostendrían jamás la torre de Pisa. Un muro jamás detendría el Nilo. Debí saberlo antes.

   Me habían advertido que nada volvería a ser como antes, pero parte de mí quería volver a esos días. Una parte voluble e ingenua. La peor de mis debilidades.
Como sea, la relación no era nada recíproca ya que yo buscaba ganarme la confianza de Jamie y Allie, esa con la que te revelan el secreto de sus almas; a punta de confesiones a corazón abierto. Ellas eran solo oído, tan útiles como querer salvar al mundo con una sonrisa y pan.

   De cierta forma, las cosas funcionaron por un tiempo. Hasta hoy. Hasta ver  esa publicación.

   ¿O era yo muy paranoica y estaba viendo fantasmas donde solo quedaban cenizas? Alma también había tirado sus indirectas, publicando frases como “¿Para qué remar donde no hay agua?”, siendo yo parte de la artimaña, pero inconscientemente. De hecho, había tenido conocimiento del destinatario o de las destinatarias, hace unos pocos días. Así que no sabía si las chicas, Jamie y Allie, habían puesto apropósito las cosas que habían puesto o si era simple coincidencia.

   O tal vez, fue alguna forma extraña de venganza…

   Las coincidencias no existen, de eso estaría segura y lo repetiría hasta el final de los tiempos.

   Pero nada más que un axioma oxidado me quedaba.

   Eso y dolor.

    Recordé el poema que había escrito un par de meses atrás mientras estaba sumida entre mi faceta emo y mi lado aún sentimental por el reciente viaje a un avistaje de ballenas en el sur de mi país:

De espuma, tinta y papel

Cuando todo va mal,
los amigos ya no están
y el helado se termina....
Cuando nada tiene razón de ser
pero la frustración te encamina,
el pozo más siniestro
se transforma en tu elemental querer
y sólo oscuridad puedes ver...

Es ella quien te escuchará
con su rostro de espuma te recibirá
y en su cálido abrazo te verás.
Hasta la última lágrima secará
y esos trozos rotos de tu alma,
con ternura hilvanará
No miento al declarar:
“sólo en su tez de espuma,
te podrás descargar”

A paso lento pero seguro,
fiel cual pingüino te escuchará,
no dirá basta hasta su último aliento dar,
y como una ménade
rebosante de alivio tu corazón dejar.

Desde sus pestañas de grafito sonríe,
tanto al escritor aficionado
que con dos pesos vive
como al angustiado
que en sus penas se desvive

La hoja en blanco sin temor te recibe,
y de la tinta que mi pluma escribe
sin parar bebe, cual aljibe.
Entre sus líneas, pronto perdida te encuentras
y con mágico consuelo despiertas,
al dolor la espalda podrás dar
y hacia delante mirar.

Al amante apasionado ha escuchado,
al deprimido consolado,
y siquiera a Bécquer defraudado,
pero aún así, muy pocos eran
los que la había honrado.


   Eso era exactamente lo que sentía ahora. Un pote de helado cuyo contenido rápidamente desaparecía, tratando de congelar el dolor, de hacerlo más soportable. Las otras opciones eran una jeringa descartable –adquirida hoy por la mañana- y una página en blanco.

   Otra cuchara del néctar se fundía en mi lengua mientras mi mente no podía dejar de darle vueltas a lo vivido hoy. A los últimos meses… Al último año.

   Justo después de que las lágrimas comenzaron a picar detrás de mis ojos, había recordado un gran discurso de Kate Winslet en su papel de Iris, en la película The Holidays. Ella estaba tratando de explicarle a Miles porqué seguimos confiando en personas que no nos valoran; Esas que sabemos el alto grado de toxicidad que tienen, pero nos importa un reverendo pepino. Sus palabras fueron exactamente estas:


   Esperas estar equivocado. Cuando hace algo malo lo ignoras, y cada vez que hace hace algo bueno y te sorprende,  te conquista de nuevo y pierdes la discusión contigo mismo de que no te conviene.

   
   Y Black Jack, en la piel de Miles, finalizó la idea de una forma espectacular:


Exacto, y encima de todo se encuentra una antigua costumbre: "No puedo creer que una chica como ella pueda realmente estar con un tipo como yo!".

  
   Siempre me había sentido identificada con los personajes atado a un amor vicioso que no los deja ser libres completamente.
-o-o-

   Una muy buena amiga, ni Alma, ni Jamie, ni Allie, sino Aileen, me había contado de su propio caso de amistad fallida. Su propio corazón desgarrado. A ella le habían mirado de la misma forma en que se mira a una cucaracha en el piso…

   Que una de las personas que más quisiste, en la que más confiaste, en la que más poder para destruirte depositaste, lo haga. Eso duele.

   ¿Pero acaso no es mejor que las cosas queden claras, por más dolorosas y lacerantes que sean? Aileen inmediatamente supo que no había vuelta atrás, que esa “amiga” no lo era realmente y que una vez estuviera lo suficientemente curada podría seguir adelante…
Más fuerte y decidida que nunca.  

   Yo en cambio, estaba en algún punto intermedio que me mataba. Alguna mierda pasivo-agresiva de las que hablaba Julie Delpy en Before Sunrise, pero ella lo hace con respecto a los padres. Apliquémoslo a la amistad.

   Yo confiaba en ellas: les contaba mis dramas, el chico que estaba más partible que Peeta y Patch juntos. Yo esperaba algún tipo de interés, las perforaba con la mirada mientras ellas abrían la boca, balbuceaban algún consejo cliché, se miraban y se carcajeaban.

   A la vez nos semi-ignorábamos. Yo decía algo, se miraban, se hacían gestos y yo pretendía no haber visto nada. De vez en cuando nos ignorábamos, aunque no adrede –o no de mi parte al menos.

   Ya no sabía dónde estaba parada, ni que se suponía que tenía que hacer, ni que se esperaba de mí. Tampoco podría asegurar que Allie y Jamie me clavan sus dagas a conciencia, si el embrollo tenía algún desenlace positivo o si desde el principio la “amistad” estuvo destinada al fracaso.

   Sólo sabía que más allá del enojo que podría aparentar, me dolía hasta la médula. Y que esperaba, con todo mi corazón, y ponía todas mis esperanzas en ello, que Alma fuera la amiga que fue en estos meses. Esperaba poder contar con ella.
Sobre Jamie y Allie… me dijeron que son unas perras, que son falsas, que no cambiaron, el tiempo simplemente me mostró realmente como eran. Aunque realmente, ¿Cómo eran?
Más allá del dolor. Del resentimiento y de todos los sentimientos emo que se pueden sentir.
Sentimientos que se pueden sentir.

   Wow, bravo por mi. Original hasta cuando escribo lo que pienso. Pero era la verdad, más allá de lo herida que me encontraba, sabía que había algo que escondían. Sus sucios secretos… o tal vez no tanto. Pero si algo. Una madre que trabaja todo el día  no te da ni bolilla cuando llega. Padres separados. Un trauma de la infancia… realmente no importaba porque ellas no habían decidido contarme nada, pero lo podía sentir. Tan claro como que los elefantes rosas en el living pertenecen únicamente a nuestra imaginación.

   Personalmente, mi ser está nadando en una algodonosa nube de impotencia.

    Levanto el cuaderno donde escribo mi mierda habitual y suspiro. El néctar de chocolate se terminó. En realidad todos los sabores se terminaron. Esta hoja en blanco se está terminando. El helado se terminó, la cuchara metálica balanceándose entre mis labios ya caliente.

   Una lágrima más se escapa por la comisura de mis ojos. ¿Mencioné cuales eran mis otras opciones?

   No importa. He aquí el recordatorio: una jeringa descartable.

   Saco la cuchara de mi boca, la tiro en el pote de helado vacío y lo pongo debajo de mi cama. Mañana cuando me despierte no habrá nadie en casa. Otra vez. Así que nadie se dará cuenta de lo que hago por las noches como esta. Mientras me ahogo con el primer producto comestible que encuentre en la heladera. Preferentemente con azúcar. Algo de dulce hay que ponerle a una vida tan amarga, ¿no?

   Ignoro la molesta sensación que me invade. Mi madre odia que lleve comida a mi habitación. Pero igualmente lo hago, ya las cosas carecen de algún significado a esta altura del partido.

   Me levanto de la cama y comienzo e rebuscar en una bolsa plástica de farmacia, la jeringa y la aguja, ambas descartables. Las sostengo en mis manos mientras camino por mi habitación recogiendo otras cosas que necesitaré para el procedimiento: una toalla vieja, un palillo chino de madera y una goma elástica de cabello.

   Vuelvo a sentarme en la cama, en posición de indio, coloco la toalla sobre mis piernas para evitar enchastres en el piso de madera de pino encerado. Me hago n rodete con el palillo chino, porque odio el calor en esta época del año… y en cualquier otra estación; y el cabello en la cara es lo peor que me puede pasar después del sol. Luego le doy tres vueltas a mi brazo con la goma elástica para el cabello, en la parte del antebrazo que queda justo debajo del codo, hasta que parece una morcilla pero todavía de un color normal.

   Por último le saco la protección a la aguja con la parsimonia de un maníaco, y la junto a la jeringa. Finalmente respiro hondo, siento los latidos de mi corazón, no tan frenéticos pero tampoco acompasados. Siento el sudor en la nuca, en los muslos y las gotas acumulándose una a una en mi sien. Suelto el aire de un tirón y clavo la aguja lentamente y dolorosamente, en mi torrente sanguíneo.

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