martes, 24 de julio de 2012

Acumuladores Compulsivos: yo y el mundo

Delirios de Penny Lane a las 17:03
Reacciones: 

Es un poco rara la forma en que acumulo cosas. Objetos de indiscutible utilidad para alguien creativo, para alguien que continuamente realiza manualidades, forra cajas, entrega obsequios. Es decir, a i no me sirven ninguno de los cachivaches que tengo sobre el armario.
Me pregunto si no seré una de esas personas con trastornos de personalidad, como las de un programa de Discovery Home & Health que vi una vez. Esos infelices son incapaces de deshacerse de lo más mínimo. Muchos terminan cayendo en la desgracia total, con habitaciones repletas de recuerdos milenarios, décadas de su vida que quedaron demasiado lejos para ser alcanzadas con la memoria. ¿Es por eso que se niegan tan fervientemente a dejar ir objetos aparentemente inservibles? ¿Es posible que echemos tanto de menos una época de nuestras vidas como para que nos aferremos a las migajas de lo que alguna vez fue parte de nuestra felicidad?
Yo creo que sí. En mi caso, es casi doloroso echar a la basura cosas bonitas. Los envoltorios de regalos, por ejemplo. O los moños que adornan a los regalos. Ni siquiera me atrevo a romper con fuerza el envoltorio para ver que contiene, por miedo a dañar irremediablemente el delicado y hermoso papel. Y algunos dicen Es solo papel, Penny. Si no lo rompés, no te da suerte. Bueno, eso explicaría muchas cosas. Si tan sólo fuera falta de suerte…
Pero no puedo, me da lástima, me produce dolor ver como los que me rodean en Navidad destrozan lo que alguna vez fue pasta base con madera de pino. Lo que alguien, con delicadeza y meticulosidad se encargó de doblar, pegar en los lugares indicados, adornar. Alguien se tomó el trabajo de elegir el color de papel, el diseño, su textura. Brilloso o mate. De colores o a rayas, con libros, con flores o con globos. Alguien se tomó el trabajo de envolver el regalo, o de al menos decir un par de palabras a la vendedora: ¿Puede envolverlo para regalo?
Y por tonto que parezca, por efímero que haya sido el momento, ese trozo de papel significa que alguien, en algún lugar, en algún momento previo a una festividad, se permitió tenerme en sus pensamientos. Se acordó de mí y se dijo ¿Qué diablos le pudo regalar a Penny? Es una persona que me tiene presente, al menos de vez en cuando. Romper el envoltorio y luego simplemente tirarlo a la basura sería un sacrilegio. Una bofetada en la cara para el que regala. No me veo capaz de hacerlo, para nada. En fin, ese es mi puno, mi defensa con respecto a los envoltorios de regalos antiquísimos que reposan dentro de una caja de zapatos sobre mi armario.
Oh, ¿mencioné que tampoco me gusta tirar las cajas de zapatos? Pues sí, otra vez yo acumulando cosas. A menos que esté demasiado arruinada, húmeda y destrozada, me niego en seco a tirar cajas. Soy capaz de hacerles algún tipo de bricolaje, con pedazos de revistas y cola, para recuperar la dureza del cartón. ¿Pero tirar? No señor. Tal vez suene totalmente deschavetada, pero hay un millón de cosas que se pueden guardar dentro de las cajas de zapatos: facturas viejas, recibo de sueldo, las carpetas del colegio de años anteriores, certificados, joyas, bolsas de regalo (tampoco me gusta tirarlas), útiles escolares….
Y así es como terminé a los 16 años coleccionando revistas, cajas de zapatos, ropa interior de cuando era niña, bolsas preciosas que te dan por la compra de ropa en boutiques, frascos de perfumes, grullas de papel, CICATRICES, estrellas de papel plegado con indiscutible talento, canciones (que alguna vez me gustaron y nunca más las escuché pero se ganaron su espacio en mi disco rígido), monedas extranjeras, monedas del bicentenario de mi país, boletos de viaje viejísimos, frascos de desodorantes usados, potes de crema corporal, pendientes, revistas de chismentos, celulares, cargadores de celulares Nokia, agujas clínicas, tabletas de Loratadina, hojas A4 para impresiones usadas de un solo lado (listas de compras, libros interesantes, canciones… cualquier cosa escribible puede darle uso a las hojas inutilizadas por un manchón de tinta previo), cajas de perfumes, cajas de lencería, cajas de lo que sea… Boletines de la primaria, certificados sin validez, trabajos prácticos sobre temas que probablemente nunca me servirán en la vida como el Taylorismo o la biografía de Cristóbal Colón.
Uf… I’m so sick! I wish I could collect friends too, but in that subject I really suck.
~~~
Pasando al mundo en general, esto es lo que encontré sobre los primeros acumuladores:
“Uno de los casos más severos de acumulación extrema o hoarding (en inglés) fue dado a conocer en marzo de 1947, cuando la policía de Nueva York fue llamada a investigar el hallazgo de un cadáver en un edificio de tres plantas en Harlem. El lugar pertenecía a dos hermanos ancianos, Langley y Homer Collyer, y cuando los agentes entraron en el inmueble se quedaron espantados con lo que descubrieron. 

Montañas de basura que llegaban hasta el techo incluyendo 14 pianos, un auto Ford modelo T y los restos de un feto de dos cabezas. Más eso no fue lo peor. Dentro de un sistema de túneles para andar entre los desechos, yacían los cuerpos sin vida de los ancianos, uno aplastado por la basura y el otro muerto de inanición.

La historia de los hermanos Collyer es sin duda uno de los casos más extremos de hoarding registrados en EE.UU., sin embargo este es un fenómeno más común de lo que muchos se imaginan.

Según la medicina, las personas que sufren de este síndrome no se pueden desprender de ningún objeto, aunque sea inservible, y muchas veces viven tapados por toda clase de cosas que atesoran, sumergidos en el caos. Esta compulsión de acumular no es el verdadero problema, la dificultad real es no poder deshacerse de las cosas inútiles. Los estudios neurológicos demuestran que los afectados por este trastorno presentan diferencias en el funcionamiento de cierta zona del cerebro, con respecto a sujetos que no lo padecen. La raíz de este desorden parece que está localizada en la corteza frontal que es la que inhibe el impulso básico que tiene el ser humano de acumular.

La vida de estas personas suele ser caótica, porque apenas pueden circular por las habitaciones llenas de trastos de todas clases, que muchas veces incluyen todo tipo de desperdicio. Generalmente son personas que viven en el ostracismo, no permiten que nadie entre a su casa porque aunque se avergüenzan del estado en que viven, no son capaces de desprenderse de nada.
 (DCL)
Las personas que acumulan grandes cantidades de objetos desechables, entablan un vínculo afectivo con cosas intrascendentes, con la secreta idea de que alguna vez les pueda servir para algo. Para ellos, todo puede tener utilidad algún día, una banda elástica rota, un clavo oxidado, papeles inútiles, cuadernos de la escuela primaria, facturas de hace veinte años, medias agujereadas, cartones, cajas de todo tamaño, envases vacíos, sobres usados, bolsas de plástico, un vaso roto, fósforos quemados, palitos de helados, bolígrafos gastados, botellas vacías, etc. Como paradoja estos sujetos suelen ser por otro lado perfeccionistas al extremo, pero fallan al establecer un vínculo emocional con los objetos considerándolos parte de su propia historia.

Sus casas se van transformando en siniestros museos de cosas viejas, sillas destartaladas, muebles desvencijados, una heladera que no anda, una máquina de escribir del siglo pasado, ropa inutilizable y toda clase de adminículos de dudoso origen que no sirven nada más que para ocupar un lugar en cualquier rincón, debajo de un centenar de objetos increíblemente inútiles.

Estos acumuladores compulsivos tienen dificultades para clasificar y organizar, porque les resulta difícil separar a los objetos en categorías cuando para ellos cada uno tiene un significado único. La dificultad radica en distinguir lo importante de lo irrelevante, porque todos los objetos tienen el mismo valor subjetivo cuando les pertenecen.


Los acumuladores compulsivos tienen serios problemas de relación con quienes conviven porque lentamente van invadiendo todos los espacios libres, ocupando con sus pertenencias todo lugar vacío.

El problema básico del acumulador compulsivo se relaciona con la dificultad para tomar decisiones; que en este caso es el conflicto que genera la disyuntiva entre tirar o guardar; siendo siempre la postura más conservadora la vencedora, porque es la que no implica ningún riesgo.

A estas personas, desprenderse de sus cosas inútiles les produce angustia y desazón y son capaces de reaccionar violentamente si alguien se atreve a despojarlas de sus pertenencias tirándoles algo a sus espaldas, aunque sea una bolsa de plástico.

El problema es que los que acumulan cosas inservibles no tienen conciencia de que su conducta sea irracional o absurda y aunque se dan cuenta que tienen que lidiar con el caos a su alrededor, no consideran que sea un comportamiento anormal o patológico.

A pesar de todo existe la posibilidad de tratamiento psicológico de este trastorno con buena respuesta, pero lo difícil es que el paciente se decida a pedir ayuda terapéutica.

Ok, ahora estoy considerando seriamente mi inusual cariño por los boletines viejos  las cajas de zapatos.
Incluso en un capítulo de la serie Dr. House, la paciente de dicho doctor padece esta enfermedad. A causa de los montones que se acumulan en cada espacio de su casa, la joven enferma de …..*

¿Y ustedes, queridos lectores, son también acumuladores? No en la gran escala, no hablo de los reconocidos por la medicina como acumuladores, sino los que como yo, por H o por B, les cuesta deshacerse de objetos materiales que los acompañaron en momentos difíciles, o que fueron obsequiados en San Valentín, en algún cumpleaños…



Fuentes:

2 Dream's:

Doamna care plânge on 25 de julio de 2012, 5:05 dijo...

Loq ue em gusta de tu blog es que es re original! :)
lo segundo yo antes escriía unmonton igual que vos!
y por ultimo yo guardo TOOOODOOO ! JAJA mientra tengas lugar , hace lo q ue se te cante!

Anónimo dijo...

Hola soy Liz una mama separada de 30 años y creo q siempre he vivido con el sindrome de acumulador compulsivo desde niña me es muy dificil desprenderme de las cosas creo q estoy muy a tiempo de cambiar ya q solo mis papas conocen mi trastorno ya que lo oculto acumulando en habitaciones que no permito la entrada a nadie,trato de mantener en orden areas comunes con mi hijo y su cuarto pero mi cuarto y otra habitacion las utilizo para guardar todo desde ropa que hace años no me pongo hasta envoltorios bonitos, boletos de cine,cartas, zapatos y objetos que no utilizo, me encantaria encontrar un grupo de apoyo on line

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